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5 claves para sobrevivir a la aventura del primer empleo

Si hay un momento que los universitarios temen más que la época de exámenes es, precisamente, que no haya más cursos por delante. Enfrentarse al mundo laboral puede sonar estresante, un rito de paso hacia la madurez, pero también puede convertirse en una aventura si uno se lo plantea como un aprendizaje más.

En lugar de obsesionarte por si podrás convertir el primer contrato en un contrato indefinido, concéntrate en mostrar una buena actitud, en dar lo mejor de ti mismo, aprender de los demás, afianzar los contactos que vayas atesorando y, lo más importante, disfruta de una experiencia que siempre recordarás.

En los primeros días, sentirás nervios. No solo es natural, sino que es algo bueno, como dice el coach Steve Errey: “la inconformidad significa explorar, aprender, superarse”. Salir de la zona de confort es una de las mejores cosas que pueden ocurrirte, así que en la vida laboral, especialmente, no dejes de sentirte atraído por esa sensación de adrenalina, a la que sigue siempre un aprendizaje y una sensación de satisfacción por el camino recorrido y superado.

1. La actitud es clave

El primer trabajo del fundador de Amazon Jeff Bezos fue como empleado en un McDonald’s. ¿Qué pensaría Bezos mientras rellenaba los dispensadores de ketchup? Bueno, pues no “qué vida tan miserable”. El ahora multimillonario ha explicado en varias ocasiones como aprovechó el trabajo a las órdenes de Roland para extraer lecciones sobre el trabajo en equipo, el trato con la gente y la gestión de personal.

Es probable que tu primer empleo tras la universidad sea el de becario en una empresa de tu sector. Tendrás la tentación de no esforzarte con el argumento de que es difícil que surja un contrato. No caigas en esa trampa. Estarás perdiendo tu tiempo.

Muéstrate atento y receptivo a consejos e indicaciones. Encontrarás gente más o menos preparada, más o menos paciente y empática con el recién llegado, pero de todo el mundo podrás aprender algo, así que sé humilde y escucha a todo el mundo. Saber observar el nuevo entorno y adaptarte a los ritmos y esquemas de trabajo será un punto a favor, así que estate atento al nuevo mundo que te rodea y procura ceñirte a las tareas que se te encomienden con la mejor de las actitudes.

2. Compensa tus flaquezas

¿Cómo voy a tener experiencia si no me contratan precisamente porque no tengo experiencia?

En efecto, parece un pez que se muerde la cola. Sin embargo, el hecho de no tener experiencia en un empleo anterior no te convierte inmediatamente en el peor candidato. Con la mayoría de profesiones reinventándose constantemente, con las nuevas tecnologías cambiando el paradigma de la actividad económica, es probable que para el empleador tener a un joven nativo digital con ganas de comerse el mundo sea una opción deseable. Además, por desgracia, muchos creen que los jóvenes pueden recibir sueldos inferiores. Reivindica tus derechos.

Si crees que estás algo “pez” en alguna de las tareas de las que te tienes que encargar no dudes en pedir ayuda y aprovecha los días de menor actividad para formarte por tu cuenta o de la mano de superior. 

A menudo, además, las empresas tienen cursos de formación o páginas informativas sobre las herramientas que se usan en la compañía. Muéstrate interesado en ellos. Lejos de pensar que no estás lo suficientemente formado, valorarán tu buena predisposición y motivación, dos cualidades que, por desgracia, algunos de tus compañeros más veteranos habrán dejado por el camino.

3. No te pongas límites

Es fácil sentirse desmotivado al leer algunas listas de requisitos de empleos. Sin embargo, si crees que puedes hacer bien un trabajo no dejes de intentarlo. Aunque no cumplas el 100% de las demandas de la oferta los empleadores pueden ver algo en ti. No seas tú el primero en descartarse, que sean los demás.

Tampoco restrinjas tu búsqueda de empleo a una zona o tu ciudad. La Unión Europea ofrece multitud de becas de estudios y prácticas en su territorio pensados para facilitar el acceso de los jóvenes al mercado laboral. Consulta el programa “Eures” y pregunta en tu administración pública más cercana sobre la “Garantía juvenil europea”.

Estos programas permiten solicitar ayudas económicas para realizar prácticas en otros países de la Unión Europea, una experiencia que te puede enriquecer también para perfeccionar otros idiomas, además de demostrar tu capacidad de adaptación a otras realidades y formas de vivir y trabajar.

La Garantía Juvenil Europea es un instrumento de la Unión Europea que da derecho a todos los jóvenes de menos de 30 años en España a conseguir un empleo, una beca de estudios o de prácticas si han transcurrido cuatro meses de inactividad sin que hayas estado estudiando o trabajando. Puedes dirigirte a tu Ayuntamiento para más información. España es el país de la UE que ha recibido más fondos dado que, junto a Grecia, es el que tiene un mayor número de desempleados jóvenes.

4. Pásatelo bien

Sí, está claro que lo mejor del día empieza tomando una caña después del trabajo, pero eso no significa que las ocho horas en la oficina sean un suplicio. Y mucho menos si se trata de tu primer trabajo. Ya tendrás tiempo para aburrirte. Ahora es tiempo de disfrutar y poner en práctica tu formación teórica. Si estás haciendo una beca en una empresa en la que te gustaría trabajar en el futuro, aprovecha para dar lo mejor de ti mismo y demostrar a todos de lo que eres capaz.

Piensa que en tu primer trabajo, sobre todo si se trata de un programa de prácticas, no tendrás la responsabilidad que tus compañeros, con más años trabajados, tienen en la empresa, y se dará por hecho que necesitas un tiempo para aprender. Aprovecha esas primeras semanas para preguntar, para equivocarte y para enmendar los errores, para ser proactivo, para integrarte en el grupo y mostrarte atento y generoso con el resto del equipo. Todo ello contribuirá a crear buena imagen y a sentirte a gusto y disfrutar de esa primera experiencia laboral.

5. Haz ‘networking’ (los contactos de toda la vida)

Un primer trabajo, aunque sea temporal, en el sector en el que te gustaría trabajar es una oportunidad muy valiosa de networking.

Aunque creas que eres invisible para tu jefe, el buen trabajo nunca pasa desapercibido, así que no dejes de dar el 100% si estás en prácticas y crees que, hagas lo que hagas, es muy improbable que te contraten. Aunque ahora no haya plazas, puede haberlas en el futuro, y los empleadores siempre prefieren un antiguo empleado solvente, aunque tenga mucho que aprender, que alguien desconocido, por mucho currículum que aparente.

Más allá de las relaciones que establezcas en primer término en el lugar de trabajo directamente, recopila nombres y direcciones de contacto de compañías y empresas con las que entres en contacto por tu trabajo. Todos los mundos son un pañuelo, también el profesional.

Así que cuando llegues al nuevo empleo preséntate en persona (o por mail) a los contactos de tu empresa y, al terminar el primer contrato de prácticas, no dudes en despedirte, agradecer el trabajo conjunto y mostrarte disponible para nuevos retos.

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